jueves, 24 de septiembre de 2015

(NADA DE) NOVED

Volvemos a la normalidad, un nuevo cuatrimestre, una nueva oportunidad de tener contacto con el conocimiento, con algo nuevo, algo que se sumará a nuestra formación como maestros. Bueno eso es lo que debería ser, eso es lo que imaginamos en un ambiente óptimo, algo que, en realidad, es utópico.
Hemos vuelto a clase en el segundo cuatrimestre, pero no ha sido nada agradable encontrar todo otra vez. Profesores amargados, inhabilitados, opresores, dictando lo que se debe y lo que no se debe hacer en clase. Unos odian los teléfonos móviles y ordenadores, otros vengándose de alumnos de los cursos anteriores con medidas duras para el curso actual. Es difícil de entender porque un profesor, sin conocer su grupo de alumnos, sale diciendo un montón de tonterias respecto a sus actual grupo teniendo en cuenta lo que le hicieron los del año pasado, es como si estuviera tratándonos, y la verdad es que está, como unos robots, iguales, que siempre hacen lo mismo, no son capaces de cambiar o de reaccionar distinto de los demás, además no respecta el nivel de desarrollo de cada uno, es decir, si uno nunca ha visto lo que está enseñando pues le da igual, adelanta todo el temario como sea, el que quiera aprender que se esfuerce para ello. Simplemente esto es subestimar la capacidad personal de cada uno, pero también al mismo tiempo no le importa que a un alumno le hace difícil la velocidad que va en el temario.
Algo muy curioso es lo que pasa actualmente en una asignatura, nuestro(a) profesor(a) nos propuso, bueno nos ordenó, hacer un trabajo, entre muchos temas hay el de ordenadores, el cual ha tocado a mi grupo hablar de ello, pero lo más curioso es que el/la profesor(a) haya permitido eso ya que en clase no nos permite el uso de este tipo de material, es decir no se puede usar portátiles, ni teléfonos, ni nada del tipo, pero tendremos que hablar de ordenadores relacionados a la educación. Bueno el/la profesor(a) no tuvo suerte porque por tratarse de mi, aprovecharé la oportunidad para decir una cosillas, poner en duda y en discusión sus dinámicas de clase. Que además de ser visiblemente dicotómicas, es decir antagónicas, distintas, sin sentido, son dinámicas que no tienen en cuenta la realidad que vive la educación, no importándole que cuando lleguemos a ser maestros tendremos que enfrentarnos a este tipo de situaciones, con alumnos con teléfonos, portátiles, etc.
Al final lo que estamos haciendo en clase es recordar lo que hemos estudiado en el pasado, pero nada de aprender cosas nuevas, estamos repitiendo lo que hicimos un día, solo eso. Después se preguntan el porqué de algunos problemas en la educación, pues aquí están unos.

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